“Ponte la camiseta”, el discurso que las empresas tienen que eliminar

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Ante los cambios que vive el mundo laboral, el significado de la frase ha perdido sentido y por eso es rechazado por los colaboradores.

En el contexto actual del mundo laboral, el compromiso de los empleados está relacionado con aspectos como la flexibilidad, el equilibrio entre la vida y el trabajo y el crecimiento profesional. Pero esta visión aún está emergiendo, ya que anteriormente una frase que se usaba con frecuencia para “alentar” a los empleados era “ponte la camiseta”.

El origen de la frase es el fútbol, ya que significa apoyar al equipo en las buenas y malas, además, de que también implica pertenencia o afiliación. En el plano laboral, el significado inicial era que los empleados se sintieran parte de las organizaciones, a fin de concretar el compromiso con la misma; Sin embargo, esto cambió y, en muchos casos, se volvió una exigencia cuando los empleados tenían que dedicar más tiempo y esfuerzo al trabajo para alcanzar objetivos. 

Lo segundo fue lo que dañó la imagen de la frase, ya que se dejó de lado la importancia de la unión laboral y el compañerismo para darle entrada a la sobrecarga de trabajo, que con la pandemia numerosos colaboradores están viviendo.

Afectaciones a la salud

Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que el 75% de la población padece el síndrome de Burnout; en tanto, el estudio Covid-19 Global Impact, efectuado por Cigna, dio a conocer que, en el caso de España, el 74% de los empleados vive en la cultura always on -esto significa estar siempre conectado para resolver temas laborales-, cifra que aumentó un 10 y 7%, a comparación de principios del año 2020 y abril, respectivamente.

Por otra parte, el portal Estrategias & Negocios destaca que el mensaje de “ponerse la camiseta” tenía arraigo porque las empresas eran vista como un sistema que garantizaba ingresos, seguridad y pertenencia. Pero eso ha cambiado, ya que el contexto del mundo laboral ya no es el mismo y, por lo tanto, las nuevas generaciones tienen otras expectativas.

Por lo tanto, las organizaciones tienen que modificar el discurso, siendo conscientes de qué es lo que se ofrece, en qué medida y cómo beneficia a los colaboradores. De este modo, habrá un ganar-ganar para ambas partes.

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