Inteligencia emocional: así se construye para un mejor desempeño laboral

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Experto afirma que se debe desarrollar con base en 4 pilares: empatía, vulnerabilidad, cuidado de la salud mental y construcción de lazos sociales.

La evolución del ámbito laboral ha evidenciado la importancia de la inteligencia emocional porque ayuda a que las personas tengan un mejor entendimiento y, por ende, control de sus actitudes y comportamientos, además de mayor empatía hacia los demás. Entonces, ¿cómo se puede construir en el trabajo para un mejor desempeño y rendimiento?

De entrada, la correcta gestión de la inteligencia emocional “marca la diferencia con respecto a quienes avanzan felizmente en la vida, sorteando dificultades o quienes no encuentran una salida frente a una dificultad que les afecte emocionalmente”, indica OBS Business School, con sede en Barcelona, España.

Al respecto, el asesor y gestor de empresas con John Rampton, en un artículo para Entrepreneur, comparte que la mejor manera de construir la inteligencia emocional es centrándose en cuatro pilares básicos que impactan en la vida de cualquier persona: la empatía, la vulnerabilidad, el cuidado de la salud mental y la construcción de lazos sociales.

Cada pilar atiende necesidades personales, pero igual colectivas que suelen dejarse de lado, como si no tuvieran valor e importancia. Y, en gran medida, ese es uno de los errores que se cometen en las empresas; en ese sentido, hay que ver estos cuatro puntos de la siguiente manera:

    1. Empatía. Su fortalecimiento es “la base para construir y fortalecer las conexiones sociales”. En el plano laboral, se traduce en forjar equipos de trabajo leales, comprometidos y productivos.
    2. Vulnerabilidad. Al relacionarse con las emociones, su cometido es tener la capacidad de reconocerlas, independientemente de su origen. Esto permite descifrar cada una de ellas para atenderlas de la manera correcta, es decir, no darle poder a la emoción, sino actuar desde el conocimiento y raciocinio. 
    3. Cuidar la salud mental. De entrada, esto implica dejar de lado los tabúes y comprender que el cuidado de la salud mental es tan vital como una consulta general. Esto se debe a una realidad: hay colaboradores con altos niveles de estrés, ansiedad y depresión que, desde luego, tienen que ser atendidos. 
    4. Construir lazos sociales. Por naturaleza, las personas son seres sociales que, ya sea en menor o gran escala, necesitan interactuar, vincularse y relacionarse con los demás. Desde antes de la pandemia, el fortalecimiento de los lazos decayó, ante el uso excesivo de las nuevas tecnologías. De entrada, el primordial recuperar la vida social, es decir, aquella en la que la conexión real. En el trabajo, se debe forjar mediante el compañerismo y entorno de “camaradería”.

En conclusión, la inteligencia emocional es necesaria para cualquier ámbito de la vida, ya que, al final de cuentas, todos se relacionan de una u otra forma. Su desarrollo y potencialización deben ser una constante, lo cual les compete a los centros de trabajo, empezando por los líderes para fomentarla diariamente.

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