Empleado responsable y empleado “difícil”, la delgada línea que los separa

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Experta destaca que algunas empresas se aprovechan de que algunos empleados tienen miedo de ser etiquetados y por eso imponen condiciones inferiores a las legales.

Hacer cuestionamientos, dar retroalimentación a los líderes y solicitar las prestaciones que por ley corresponden son acciones que cualquier trabajador puede hacer, pero que pocos realizan por el temor de ser etiquetados como empleados “difíciles”. Esto enfatiza la delgada línea que hay entre los colaboradores responsables y “difíciles”.

En el mundo laboral, todos los empleados tienen altas y bajas, picos que permiten que vivan crisis y afronten situaciones complejas. La diferencia radica en cómo atiendan esas circunstancias que, desde luego, hablan del tipo de colaborador que se tiene enfrente, ya que son los escenarios en los que demuestran sus valores, habilidades e incluso áreas de oportunidad.

En este sentido, se tiene que comprender que un empleado responsable no sólo es aquel que cumple en tiempo y forma con sus actividades, sino que también es aquel que está pendiente de derechos laborales y por ello indaga, investiga y confronta. Por el contrario, un empleado “difícil” es aquel que está en la negativa y se cierra a la comunicación para resolver determinadas situaciones. Adicional, sus acciones afectan a terceros.

Para Maite Moreno, profesora del Máster en RRHH de EAE Business School, el abordar temas delicados genera que algunos colaboradores se pongan ansiosos, además de que igual suelen ser mal vistos, a pesar de que no están actuando mal, por el contrario, están velando por su bienestar, beneficios e interés.

“Algunas empresas se aprovechan de estos miedos para imponer condiciones inferiores a las legales: peores sueldos, horas extra no pagadas y jornadas interminables. Muchos trabajadores, al exigir sus derechos, tienen miedo de que las empresas tomen represalias contra ellos”, expone Maite Moreno, quien explica que esas represalias significan situaciones con frecuencia relacionadas con estar mal visto por los superiores o los compañeros, ser relegado de sus funciones o incluso perder el trabajo.

Por lo tanto, las empresas tienen que considerar que un empleado es responsable y “difícil” cuando recurre a estas acciones:

    1. Comunicación asertiva. Externa con claridad su postura o visión de determinada situación o hecho. Su intención no es generar conflictos, sino todo lo contrario y por ello contextualiza a sus superiores.
    2. Apertura al diálogo. No sólo buscan externar sus puntos, sino que saben escuchar a las personas porque saben que así se llegará a acuerdos y soluciones.
    3. Transparencia. Como su cometido no es intrigar, sino solucionar, la honestidad los rige; por lo tanto, no maximizan ni exageran los hechos.
    4. Congruencia. Aplica la frase de pensar, decir y actuar con coherencia, es decir, manifiestan sus visiones, valores e ideales, lo que reafirma que hablan con honestidad. 

Hay que recordar que la subjetividad tiene un papel importante a la hora de poner etiquetas, de modo que las corporaciones tienen una tarea más grande: dialogar con madurez e inteligencia antes de asumir o dejarse llevar por lo que ven de manera superficial. En ese sentido, los colaboradores son clave, ya que ellos pueden ayudar a generar ese cambio.

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