¿Crisis por el AD Fatigue? ¡Así puedes evitarlo!

Por: Redacción Recursos Humanos TV

El efecto se da cuando la audiencia está cansada de un tipo de publicidad, lo que significa que las empresas tienen que innovar y renovar su contenido.

El mundo del marketing es cambiante y por eso hay diversos efectos, aunque no todos son necesariamente positivos. Un ejemplo es el AD Fatigue, que consiste en la fatiga publicitaria y, desde luego, disminuye los alcances de las campañas e implican una afectación para las empresas, pero, sobre todo, un reto.

Este problema se presenta cuando las personas se acostumbran a un tipo de anuncio y prefieren evitarlo. Debido a esto, las personas cambian de canal en la televisión porque ya vieron el mismo anuncio u otro similar o sintonizan otra estación de radio o incluso la apagan, explica la plataforma HubSpot.

Por su parte, la Escuela de Negocios de la Innovación y los Emprendedores IEBS Business School expone que el AD Fatigue o fatiga publicitaria ocurre cuando la audiencia ve anuncios con tanta frecuencia que se aburre de ellos y deja de prestarles atención. 

La escuela agrega que este efecto es más común cuando se quiere dar a conocer una marca, servicio o producto porque se tiene la meta de captar la atención de la audiencia y para que sea parte de los nuevos clientes, pero la campaña no tiene estrategia, además de que se opta por anuncios de baja calidad o una difusión excesiva.

Sin éxito

Independiente del caso, significa que las campañas publicitarias están generando lo contrario a lo esperado porque no son efectivas y, por ende, exitosas. Aquí se presenta el reto que prácticamente cualquier organización puede afrontar: presentar anuncios nuevos e innovadores de alta calidad y que estén dirigidos correctamente.

Adicional, hay que trabajar a detalle en las campañas para anular el AD Fatigue, de modo que lo recomendable es hacer lo siguiente: 

    1. Monitorear la campaña. Se tiene que analizar y dar seguimiento a la campaña para saber qué está ocurriendo con los usuarios, es decir, lo que ven les aburre, no entienden lo que ven o no les gusta lo que ven. Para esto, es necesario apegarse a las métricas, sobre todo las relacionadas a la frecuencia (promedio de veces que una persona ve un anuncio) y CRT (cantidad de veces que las personas dan clic a un anuncio).
    2. Hacer cambios. Esto implica desde cambiar el color de la publicidad hasta hacer un rediseño; la clave es apegarse a las tendencias y gustos de los usuarios meta, aunque igual es válido innovar y romper esquemas.
    3. Cambiar la comunicación. Por lo general, al hablar de publicidad, la mayoría de las personas piensa en el diseño y color (como se menciona en el punto anterior); sin embargo, una campaña es la suma de elementos y entre ellos se encuentra el contenido. Esto puede se puede cambiar o simplemente encontrar una manera diferente de presentarlo, es decir, hacer un juego de palabras o que se modifique la estructura. La clave es que el mensaje comunique lo que se quiere decir de manera universal, sencilla y concreta.
    4. Usar la llamada de acción. El Call to Action (CTA) tiene la meta de guiar a los usuarios a actuar, responder, dar el ansiado clic. Por ello es importante que la campaña lo contemple de manera integral, es decir, que no se vea o suene a una orden, sino a una invitación.
    5. Cambiar de formato. Ante la diversificación de plataformas y redes, cada vez hay más opciones para compartir contenido. Esto tiene que ser visto como una ventaja para experimentar e innovar; por ejemplo: se pueden hacer gráficos, vídeos, historias o carruseles.
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