Empleados tóxicos, 3 actitudes que los evidencian

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Doctor en Psicología indica que un empleado que expone problemas y da retroalimentación a los líderes no debe ser visto como un trabajador conflictivo.

Es normal que en las empresas se den discusiones y haya diferencias cuando se está desarrollando un proyecto, de modo que la clave es mediar las situaciones para llegar a acuerdos y considerar las mejores opciones, con base en las necesidades presentes. Pero cuando esto se descontrola y las incidencias son continuas, es necesario que los líderes analicen qué está ocurriendo, ya que el trasfondo puede ser la presencia de empleados tóxicos o conflictivos.

Aunque estas personas tienen perfiles que sobresalen o los diferencian del resto, ya que sus acciones afectan a la productividad y al entorno de trabajo, en ocasiones es complejo detectar de quiénes se trata, es decir, saber quiénes son los colaboradores tóxicos o conflictivos.

Al respecto, Dylan Minor, profesor adjunto de Estrategia en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), indica que hay tres actitudes que permiten saber que se está ante un posible empleador tóxico:

    1. Egocéntricos. Le gustas ser la atención y recurren a acciones y comentarios que minimicen o le resten importancia a la opinión de los demás. No saben trabajar en equipo porque sólo piensan en sus logros y no en el resultado grupal. En algunos casos, se trata de perfiles con cargos más altos cuyas posturas influyen en la toma de decisiones, de lo cual se aprovechan para enfatizar su autoridad.
    2. Exceso de confianza. Lo crítico de estos empleados es que asumen tareas o responsabilidades, aunque no tienen las capacidades o conocimientos necesarios. Y, por lo tanto, afectan negativamente al resto del equipo, ya que lo hace ver como incompetente, a pesar de que es todo lo contrario. Además, no se hacen cargo de sus acciones, ya que se excusan para salir impunes de situaciones delicadas.
    3. Imposición de reglas. Insisten en que el equipo cumpla los procesos existentes, aunque no funcionan o son obsoletos. Cuando hay fallas, tienden a recordar que ya existen normas, aunque de esta manera sólo desorientan a los compañeros de trabajo.

Por su parte, Richard Mababu, doctor en Psicología y profesor de Psicología Social, Trabajo y Psicología Organizacional en la Universidad a Distancia de Madrid, señala que no hay patrón para identificar a los empleados tóxicos porque pueden demostrar su incompetencia, pero también ser trabajadores, competentes y talentosos.

Sin embargo, destaca que algunos focos rojos son los siguientes:

      • Presentan percepciones distorsionadas.
      • Hacen análisis inmaduros.
      • Plantean objetivos inalcanzables.

Asimismo, el experto señala que dar un punto de vista o retroalimentación a los líderes no convierte a las personas en necesariamente empleados tóxicos, ya que, por el contrario, se puede tratar de querer recibir atención para exponer un foco rojo.

En este caso, los líderes deben analizar a detalle la situación para diferenciar y detectar qué está pasando, es decir, tienen que considerar cuándo se dan estas circunstancias, por qué se suscitan y con qué frecuencia. Esto no sólo evitará poner una etiqueta a la persona errónea, sino dar con la persona correcta, sobre todo porque los empleados tóxicos igual se caracterizan por manipular, usar la información a su favor y victimizarse. 

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