Personalidades que hay en las empresas y cómo lidiar con ellas, parte II

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Hoy te presentamos perfiles que van desde el derrotista hasta el social… Quizá así podrás identificar quién es quién en tu equipo de trabajo.

En la mayoría de los equipos de trabajo hay personalidades que sobresalen, ya sea para bien o mal. En parte, esto se debe a que hay perfiles esenciales que se encuentran en todas las empresas; y esto no quiere decir que todas las personas son iguales, por el contrario; sin embargo, comparten características que los asemejan.

Como publicamos, Psicología y mente afirma que hay 16 tipos de empleados, que se caracterizan por sus acciones, actitudes e incluso manera de relacionarse con los demás. La semana pasada compartimos los primeros 8 perfiles, así que hoy diremos cuáles son los ocho perfiles faltantes y cómo se lidia con ellos.

    • Derrotista. Su principal característica es que tiene una baja percepción de autoeficacia en lo que hace, lo cual afecta la calidad de su trabajo e incluso el trabajo en equipo. Esta visión es general, es decir, también es así en su vida personal, de modo que la negatividad lo guía, ya que prefiere quedarse donde está porque no le gusta esforzarse para cambiar las cosas. Lo mejor es alentarlo e, independientemente de su reacción, no permitir que repercuta en el ánimo y motivación.
    • Robot. Y como si se tratara de un robot, su meta sólo es seguir una serie de pasos y concluir el trabajo. En sí, son personas prácticas, lo que les resta interés para mejorar las cosas; por lo general, son afines a puestos de una cadena de producción, donde todo es sistemático. Lo mejor es dividir las tareas, permitiéndoles ejecutar aquellas que requieren de procesos precisos, ya que tener a personas de este perfil es casi garantía de que no habrá un error.
    • Pelota. Al igual que una pelota, va de un lado a otro para obtener información y usarla a su favor. Igual es habitual que esté detrás de los jefes, a quienes hace cumplidos para quedar bien, sin importarle cómo deje a sus compañeros. Lo mejor es tener una relación totalmente laboral y, cuando se trabaja en equipo, notificar a los jefes de los avances para que no tome atribuciones que no le corresponden.
    • Doble cara. Frente a las personas es amigable y divertido, pero a sus espaldas es todo lo contrario: les da una puñalada. Esto se debe a que usa una máscara para obtener lo que quiere y, una vez que lo consigue, va tras su siguiente víctima. Lo mejor es ser cuidadosos con él y mantener una relación totalmente laboral, es decir, no seguirle el juego.
    • Dramático. Esta característica igual hace que sea manipulador, ya que usa sus emociones para conseguir lo que quiere; por lo tanto, también suele victimizarse. Lo mejor es ponerles un alto y no permitirles que se excuse en temas triviales.
    • Complaciente. Casi siempre está de acuerdo con todo, ya que prefiere que las personas estén contentas a tener una discusión para exponer lo que en realidad opina. Además, no sabe decir que no, así que suele ayudar a los demás, aunque eso signifique que termine con un mar de pendientes. Esto genera que algunos compañeros se aprovechen de él. Lo mejor es que aprenda a poner límites y recuerde que primero está él. 
    • Desorganizado. Es poco ordenado, metódico y, en consecuencia, poco productivo. No lo hace a propósito, aunque a veces lo usa como excusa cuando no cumple con las fechas de entrega. Lo mejor es encaminarlos y darles guía.
    • Social. Es simpático, alegre y optimista, lo que genera que se lleve bien con casi todo el equipo de trabajo. Es de las personas que uno quiere tener como amigo, pero no como compañeros de trabajo porque a veces deja el trabajo para lo último. Lo mejor es establecer fechas de entrega y hacerlo que retome lo relacionado al trabajo. 
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