Cultura de aprendizaje: las 4 directrices que Harvard sugiere para forjarla

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Google sobresale por implementarla en su estrategia de gestión de talento, ya que le permiten innovar, adaptarse a los cambios y ser un referente.

En el entorno laboral, el aprendizaje tiene que ser constante y efectivo, ya que es la mejor manera de tener las competencias que va solicitando el mismo mundo de trabajo, que cada vez es más dinámico y cambiante. De acuerdo con Harvard Business Review, esta meta no es imposible y por ello indica que hay cuatro directrices para fomentar la cultura de aprendizaje.

Este término se usa para referirse a las personas u organizaciones que valoran el conocimiento, al ser conscientes de la importancia y necesidad de aumentar sus oportunidades en los diferentes ámbitos de la vida, ya que es la mejor manera de entender el mundo y sobrevivir.

En el mundo empresarial hay corporaciones que destacan por fomentar la cultura de aprendizaje, pero la que más sobresale es Google, ya que señala que es fundamental en su sistema de gestión de talento. Y por ello tiene la habilidad de innovar, adaptarse al cambio e incluso ser un referente en el sector.

Al respecto, la junta ejecutiva de Harvard Business Review señala que la cultura empresarial es “una cultura que apoya una mentalidad abierta, una búsqueda independiente de conocimiento y el aprendizaje compartido dirigido hacia la misión y los objetivos de la organización”.

Por lo mismo, indica que las cuatro directrices de esta cultura son las siguientes:

    • Recompensar el aprendizaje. Esto se hace con el objetivo de reconocer el esfuerzo adicional que una persona hace, lo cual igual es un incentivo para continuar con ese crecimiento y desarrollo. Las recompensas tienen que ser efectivas y a largo plazo, además de que no deben girar en torno a dinero, sino en opciones que refuercen los comportamientos de aprendizaje.
    • Dar retroalimentación significativa y constructiva. Por lo general, hay dos tipos de gerentes: los que se enfocan en dar únicamente crítica positiva para evitar charlas difíciles y los que sólo destacan los errores y fallas. Lo necesario es encontrar un punto medio para que la comunicación sea asertiva y, de esta manera, el equipo de trabajo se alinee con los objetivos de aprendizaje correctos.
    • Liderar con el ejemplo. Consiste en que los responsables de equipo sean congruentes con sus pensamientos, palabras y acciones, ya que sólo así serán vistos como líderes que inspiran a los colaboradores para crecer, desarrollarse e ir un paso adelante. 
    • Contratar y contar con colaboradores con un carácter curioso. Este tipo de personas ayudan al desarrollo, ya que suelen ser proactivas y motivo de impulso para los compañeros de trabajo. Adicional, tener una mente abierta y deseosa de aprendizaje facilita las capacitaciones y procesos de aprendizaje, en general. 

Aunque se trata de aspectos básicos, no son implementados en todas las organizaciones, ya que no los consideran como parte de su estrategia y gestión de talento humano, al ser vistos como una responsabilidad que sólo les corresponde a los trabajadores. Pero la realidad es que se trata de una necesidad empresarial, ya que la cultura de aprendizaje genera una relación basada en la unión y colaboración, que, no por nada, son de las principales características de los equipos de trabajo.

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