Prosocialidad, la virtud que genera equipos de trabajo bondadosos

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Investigadores destacan el impacto de la desconexión social y la necesidad que desde las empresas se recuperen los valores humanos fundamentales.

Aristóteles decía que “el hombre es un ser social por naturaleza”, ya que nace con esa característica que desarrolla a lo largo de su vida mediante las relaciones e interacciones que comparte con la infinidad de personas que se cruzan en su andar. 

Aunque esa característica no desaparece, ya que es innata, sí puede moldearse dependiendo de las circunstancias en las que se encuentra cada persona, lo cual conlleva a la siguiente pregunta: ¿cómo se desarrolla actualmente la sociedad?

Desde antes de la pandemia, las relaciones humanas ya eran un tanto impersonales debido a los avances tecnológicos, que incrementaron con el confinamiento. Por lo tanto, la respuesta a la pregunta es que una realidad es que la mayoría de la sociedad está viviendo una desconexión.

De acuerdo con Robin Dunbaren, profesor emérito de psicología evolutiva de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, esta situación ha generado que el cerebro sufra afectaciones porque los abrazos, saludos y el simple hecho de compartir experiencias con los amigos, conocidos y compañeros de trabajo detonan un mecanismo para el bienestar.

El también autor de Friends: Understanding the Power of our Most Important Relationships subraya que la tecnología no tiene que ser vista como una enemiga, ya que ha sido un apoyo, pero “nunca superará a la interacción real”. 

Por lo mismo, los investigadores Ovul Sezer, Kelly Nault y Nadav Klein presentaron un análisis en Harvard Business Review en el que destacan la importancia de “llevar la bondad a los centros de trabajo”, a fin de recuperar valores humanos esenciales y fomentar la prosocialidad, que se define como “la conducta voluntaria y beneficiosa para los demás y que se relaciona con el desarrollo emocional y la personalidad, además de que comprende acciones de ayuda, cooperación y altruismo”.

Los investigadores citan que un estudio histórico analizó más de 3,500 unidades de negocios con más de 50,000 personas y se encontró que los actos de cortesía, ayuda y elogio se relacionan con los objetivos centrales de las organizaciones.

“Las tasas más altas de estos comportamientos predecían la productividad y la eficiencia. Cuando los líderes y empleados actúan con amabilidad entre sí, facilitan una cultura de colaboración e innovación”, destacan los expertos, quienes subrayan que estas acciones conducen a una cultura de generosidad en una organización, que es una de las cosas que el mundo actual más necesita.

Tener una cultura de prosocialidad requiere de dedicación, de modo que los expertos recomiendan tres acciones para comenzar:

    1. Que los líderes prediquen con el ejemplo, reconociendo el trabajo de los colaboradores.
    2. Durante las juntas, no sólo enfocarse en los negocios, sino dedicar un espacio al ejercicio de que los integrantes reconozcan entre ellos sus logros y aciertos.
    3. Hacer sentir valiosas y queridos a los colaboradores mediante muestras tangibles; por lo general, lo primero que viene a la mente de los ejecutivos es tener que dar bonificaciones, que es una opción, pero no la única, ya que igual optar por un cupón para una comida o una postal con motivo del cumpleaños de alguien.

En sí, todo se resume en retomar los valores humanos más fundamentales que propician entornos sanos y, por lo tanto, fortalece los vínculos o lazos afectivos que son necesarios en todas las esferas sociales.

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