Inteligencia emocional: cómo mejorarla, según el modelo de Goleman 

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Estudio de Sodexo destaca que el 65% del éxito laboral se debe al uso correcto de esta habilidad, razón por la que es demandada en los trabajos.

La inteligencia emocional es una de las habilidades más destacables de los últimos años, ya que “la clave del éxito no reside precisamente en el coeficiente intelectual y la aptitud, sino más bien en la empatía y la actitud”, destaca el psicólogo y escritor Daniel Goleman.

En el ámbito laboral, la inteligencia emocional es parte del grupo de las habilidades blandas, también conocidas como soft skills. Su importancia radica en su misma definición: “es la capacidad que tiene una persona para conocer e interpretar las emociones humanas, tanto externas como internamente. Además, es capaz de conocer y controlar sus propias emociones, las de otras personas y las de un grupo de personas”.

Esto genera que su reforzamiento sea vital, sobre todo en los cargos de liderazgo debido a la cercanía y el impacto que se tiene en los equipos de trabajo. Como prueba de esto, un estudio de Sodexo destaca que el 65% del éxito laboral se debe al uso correcto de la inteligencia emocional, ya que quienes la poseen se caracterizan por ser empáticos, persuasivos, saber trabajar en equipo, gestionan mejor a un equipo, resuelven conflictos y tienen mejores habilidades de comunicación

De acuerdo con el también padre de la inteligencia emocional, es posible mejorar esta habilidad, y por ello propuso un modelo que se centra en las habilidades intrapersonales e interpersonales. Las primeras se relacionan con las emociones de cada persona, mientras que las segundas de las interacciones emocionales entre dos o más personas.

Para ambos casos (habilidades intrapersonales e interpersonales), el psicólogo señala que hay cinco puntos que las personas tienen que analizar para, posteriormente, trabajar:

      • Conocer las propias emociones.
      • Manejar las propias emociones.
      • Motivarse a uno mismo.
      • Reconocer las emociones de los demás.
      • Establecer relaciones ejecutando los puntos anteriores.

Por lo tanto, el experto señala que la inteligencia emocional tiene que ser vista como una meta-habilidad, es decir, una habilidad que se puede desarrollar para cumplir objetivos precisos en el trabajo, que van de la mano con los puntos previos:

      • Al tener una correcta percepción personal, los colaboradores conocen sus puntos fuertes, pero igual débiles, de modo que potencializan los primeros y trabajan en los segundos para tener un crecimiento continuo.
      • Aprenden a expresarse, ya comprenden la importancia de conocer y reconocer sus emociones para no darles el control y ser asertivos.
      • Generan relaciones interpersonales que se basan en la empatía y entendimiento, al ser conscientes del impacto de su actuar.
      • La toma de decisión se centra en resolver problemas, ya que tienen una visión más amplia porque basan de los hechos y dejan de lado los impulsos.
      • Hay mejor manejo del estrés porque los colaboradores son flexibles y saben que hay hechos que no pueden controlar, lo que genera mayor tolerancia y potencializan el optimismo.
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