¡Los animales llegan a la oficina! Según tu personalidad, descubre cuál eres

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Escritor asegura que las personas y animales tienen semejanzas conductuales, por lo que comparte los perfiles de animales que encajan en el mundo laboral.

Como si se tratara del horóscopo chino, es común que en el mundo del trabajo se usen frases como “ratón de biblioteca” y “tiburón de los negocios” para referirse a la personalidad de cada colaborador, tal como explica Jean-Marc Bonmati en su libro Comportements humains et attitudes animales dans le monde du travail (Comportamientos humanos y actitudes animales en el mundo laboral).

El autor sugiere analizar el comportamiento de las personas y el de los animales, ya que tienen semejanzas; quién lo diría, ¿no? Si quieres saber a qué animal corresponde tu personalidad, aquí te dejamos la lista primera parte de los perfiles más populares.

Oveja

En el mundo animal. Fue de los primeros animales que el ser humano domesticó. Y, por lo general, se tiene la idea de que no son tan listas, pero es todo lo contrario porque es de los animales más inteligentes; de hecho, tiene la habilidad de reconocer con facilidad los rostros de quienes conviven con ellas diariamente.

En el mundo laboral. Se trata de personas cumplidas, discretas y con una excelente memoria; entonces, si necesitas alguna información en concreto, seguramente la sabrán. Además, son bondadosas, ya que se preocupan genuinamente por todos los compañeros. Pero, curiosamente, su buen corazón es su debilidad porque las personas suelen aprovecharse de eso, así que las ovejas pueden terminar haciendo el trabajo de otros compañeros.

Oso 

En el mundo animal. Es un mamífero que impone por su tamaño y velocidad (corre a más 60 km/h), razones por las cuales tiene el respeto de otros animales. Pero eso no es todo, ya que su fuerte carácter; por otra parte, son animales sociables e incluso altruistas, lo cual se evidencia en la manera en la que defienden a los de su grupo.

En el mundo laboral. Son personas con dos facetas que los hacen ir de extremo a extremo: demasiado amables o demasiado enojonas. ¿De qué depende? Al ser sociables, tienen la facilidad de relacionarse con los compañeros e incluso llegan a ser el centro de la atención, pero cuando coinciden con personas que los desafían y discrepan de sus opiniones, no dudan en replicar y “mostrar los dientes”. Esto dificulta la integración a su selecto grupo, pero cuando se es parte de él, se puede tener la garantía de tener no sólo a un excelente compañero de trabajo, sino un amigo incondicional. La recomendación es que aprendan a controlar sus impulsos.

Suricata

En el mundo animal. Es una mangosta que vive en África y se le conoce como “centinela del desierto”, ya que siempre está vigilando a los integrantes de su grupo; apenas nota un peligro, no duda en avisar e incluso trabajar en equipo para enfrentarlo.

En el mundo laboral. Se trata de personas cautelosas que siempre respaldan a sus compañeros, desde lo más básico hasta lo más complejo. Por lo tanto, son colaboradores que están “vivos en la jugada” porque es parte de su naturaleza prestar atención a todo y todos. Además, los empleados suricata son leales y honestos; la clave es que no se pongan al final de su propia lista de prioridades, es decir, que no se olviden de ellos.

Tortuga.

En el mundo animal. Son una especie de reptiles con un enorme caparazón cuya función es protegerlos. Y, por si fuera poco, ese mismo caparazón le ayuda a descansar y recargar pilas; claro, la desventaja es que generan que el paso sea más lento.

En el mundo laboral. Contrario a la imagen que se tiene de la lentitud, se trata de empleados que siempre están ocupados; de momento los puedes ver tomando llamadas, enviando correos e incluso comiendo. Y sí, les cuesta, y mucho, compaginar la vida laboral con la personal, ya que la primera los absorbe. De hecho, los puedes encontrar trabajando a altas horas de la noche, en el mejor de los casos, ya que incluso pueden trabajar en vivo (sin dormir) para terminar todas sus tareas. Los riesgos son obvios: estrés, fatiga y el síndrome Burnout.

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