Radiografía de un líder débil: las 5 características que los evidencian

Por: Redacción Recursos Humanos TV

“El líder debe reunir dos capacidades esenciales: dirigir a los demás y saber dirigirse a sí mismo”, Peter Druker, padre del management.

El liderazgo siempre es clave para el correcto funcionamiento de los equipos de trabajo, ya que la persona que lo ejerce tiene las funciones de motivar, impulsar y orientar. Se puede dar de diferentes maneras, de acuerdo con el estilo que se seleccione. Pero lo que se debe evitar es ser un líder débil.

Por lo general, un mal líder es asociado a conductas autoritarias, déspotas e incluso narcisistas; en resumen, poco humanas. Sin embargo, hay otros aspectos y características que permiten identificar a estos falsos líderes:

    • Evitan tomar decisiones, sobre todo las importantes, de modo que encuentra manera de delegarlas a otras personas para no hacerse cargo de las consecuencias.
    • No establecen roles en el equipo de trabajo, bajo el argumento de que así permite que exista autonomía. Pero esto, en muchos casos, genera que los colaboradores tengan confusión al ejecutar tareas, lo que puede conllevar a un mal ambiente de trabajo.
    • No saben estructurar planes de trabajo y, por lo tanto, no dan dirección a los colaboradores. Esto se evidencia en las juntas que, al final de cuentas, no suelen llegar a puntos concretos.
    • Piden sugerencias, pero las ignoran porque en el fondo no quieren hacer cambios.
    • Saturan de trabajo a los colaboradores por la falta de dirección y organización.

Control de las actitudes

Por lo general, no ejecutan estas conductas con actitudes tajantes, con la finalidad de restarle importancia a su falta de liderazgo. Incluso pueden hacerse pasar por un buen jefe, pero hay que recordar que un jefe y un líder no son lo mismo.

De acuerdo con Peter Druker, quien es considerado el padre del management, “el líder debe reunir dos capacidades esenciales: dirigir a los demás, pero, sobre todas las cosas, y saber dirigirse a sí mismo”.

Por lo tanto, un líder débil debe empezar por hacer una honesta introspección para conocer sus debilidades y fortalezas, a fin de trabajar en estas.

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *