Resiliencia y resistencia, las dos caras de las empresas

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Aunque se usan como sinónimos, una se orienta en ver las crisis como oportunidades y la otra en rechazar situaciones que no se quieren vivir.

Escuchar o leer la palabra resiliencia es cada vez más común porque se refiere a la pronta recuperación tras haber vivido situaciones adversas y rápida adaptación, que son cualidades más valoradas a raíz de las crisis originadas por la pandemia por el Covid-19. Sin embargo, hay una línea delgada entre este término y resistencia, la cual se debe cuidar para tener equipos de trabajo armoniosos, unidos y productivos.

De acuerdo con la Real Academia Española (RAE), la resiliencia “es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversa”. En tanto, la resistencia se deriva de resistir, que la misma RAE define como “tolerar, aguantar o sufrir”.

Sus definiciones permiten analizar que son palabras lejanas, aunque en ocasiones se usan como sinónimos; al respecto, la neuropsiquiatra y presidenta del Instituto Español de Resiliencia y la Sociedad Española de Especialistas en Estrés Postraumático, Rafaela Santos, expone que quienes han desarrollado la resiliencia “se niegan a romperse cuando reciben un golpe”. Pero agrega que “no debe ser entendida como un acto de resignación”, ya que eso convierte a las personas en víctimas, cuando la resiliencia significa fortaleza.

Por su parte, el psicólogo Roberto Crobu las describe de la siguiente manera:

    1. La resiliencia se basa en aceptar situaciones adversas porque son consideras oportunidades para crecer. Su motor es la búsqueda de la paz y equilibrio.
    2. La resistencia se basa en el rechazo. Entonces, quien la ejerce no quiere vivir algo que está experimentando. Por lo tanto, el actuar se centra en “ser más fuerte”.

En el ámbito laboral, ambos términos juegan un papel fundamental, ya que numerosas empresas se están encaminando a forjar organizaciones y, por lo tanto, colaboradores resilientes. Entonces, la clave es no confundir a la resiliencia con la resistencia o, aún más complejo, saber identificar cuando la segunda impere.

Por lo mismo, se deben recordar las bases de la resiliencia, que son diversas para cada autor. Para los investigadores Wolin y Wolin, esta cualidad tiene siete pilares:

    1. Introspección. Capacidad de preguntarse a sí mismo y darse respuestas honestas.
    2. Independencia. Capacidad de mantener distancia emocional y física, sin caer en el aislamiento. Saber poner límites entre uno mismo y situaciones conflictivas.
    3. Interacción. Habilidad para establecer lazos con otros y equilibrar la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a otros.
    4. Iniciativa. Gusto por exigirse y establecerse retos cada vez más desafiantes.
    5. Humor. Aprender a encontrar lo cómico de las adversidades, a fin de no dejarse abatir.
    6. Creatividad. Capacidad para crear orden, belleza y finalidad partiendo del caos.
    7. Moralidad. Extender el deseo individual de bienestar a la humanidad, además de tener la capacidad de comprometerse.
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