Método Eisenhower, guía que ayudó a planear estrategias de guerra y ahora aumenta la productividad

Por: Redacción Recursos Humanos TV

“Lo que es importante casi nunca es urgente y lo que es urgente casi nunca es importante”, afirmaba fundador de este modelo y quien fue el presidente No. 34 de Estados Unidos.

Productividad, una palabra que conlleva un reto y responsabilidad porque para el sector empresarial es un indicador de eficacia y eficiencia. En sí, esto indica cuál es la importancia de la productividad, de modo que su reforzamiento debe ser una constante. Existen diversas maneras de mejorar, entre las que destaca que el Método Eisenhower, también conocido como como la Caja de  Eisenhower o Matriz Urgente/Importante.

El origen de este método está en su iniciador: Dwight D. Eisenhower, quien fue el presidente No. 34 de los Estados Unidos. En esta posición, lanzó programas que dieron lugar al Desarrollo del Sistema Interestatal de Autopistas, el lanzamiento del internet (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa), la exploración del espacio (NASA) y el uso pacífico de fuentes de energía alternativa (Acto de la Energía Atómica).

Además, participó en la Segunda Guerra Mundial, al ser uno de los mandos militares que organizaron y ejecutaron las misiones de las Fuerzas Aliadas en Europa, así como las invasiones del norte de África, Alemania y Francia.

Estas son sólo algunas de las muchas actividades y responsabilidades que lideró, por lo cual tuvo que usar diversas técnicas de productividad. A su vez, esto permitió establecer el ahora Método Eisenhower, que se centra en cuatro cuadrantes de acuerdo con el nivel de importancia o urgencia.

    1. Urgente e importante. Actividades que se tienen que hacer con inmediatez, es decir, no se pueden postergar ni delegar.
    2. Importante, pero no urgente. Actividades a las que se les tiene que dar importancia y uno mismo las tiene que hacer, pero no es necesario realizarlas al momento, de modo que pueden aguardar.
    3. Urgente, pero no importante. Actividades que requieren pronta atención, pero se pueden delegar para concentrarse en lo que sí es importante. 
    4. Ni urgente ni importante. Actividades que se pueden postergar, si se tiene que hacer algo más.

Eisenhower decía que “lo que es importante casi nunca es urgente y lo que es urgente casi nunca es importante”, de modo que su modelo se resume en que lo urgente es aquello que necesita una acción pronta, ya que de lo contrario habría consecuencias, mientras que lo importante son aspectos que ayudan a concretar tareas a largo plazo.

Por último, hay que tomar en cuenta cuál es la finalidad de las tareas o hacía dónde se direcciona el trabajo, a fin de tener un panorama más claro que, incluso, facilite llevar a cabo este método.

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