“Líderes barco”, la falsa versión del liderazgo positivo

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Director de EGADE Business School México enfatiza que no se debe confundir a la empatía con la simpatía.

En las escuelas es común escuchar del “maestro barco”, que es el profesor que es “flexible” o cede ante las peticiones de los alumnos; por ejemplo: si un alumno no cumplió con una tarea le da la oportunidad de entregarla después o deja menos actividades de las habituales para satisfacer a los estudiantes. Esto hace que igual sea visto como un maestro “buena onda”. En cuanto al ámbito laboral, la pregunta es: ¿Hay “líderes barco”?

Existen diferentes tipos de liderazgo, como el democrático, autocrítico, estratégico, transformacional y entrenador, ya que cada entorno y colaborador es diferente y los líderes pueden usar los que sean convenientes y acordes a los escenarios que enfrentan. Sin embargo, cuando un líder no se diversifica o no tiene varias maneras de gestionar en función del contexto, lo más sencillo es recurrir a un perfil “gracioso” o “bromista”, dando pie a un “líder barco”.

De acuerdo con Óscar Asensio, director de Personas en los servicios centrales de Laboral Kutxa, presentarse como el “jefe gracioso” para ganar la confianza del equipo es un recurso especialmente usado por los gerentes jóvenes, ante la falta de conocimientos o de experiencia.

“El humor es una herramienta de la que no se debe abusar, sobre todo cuando se va a dirigir a un equipo”, puntualiza Óscar Asensio, quien señala que no es lo mismo un “líder barco” y un líder cercano. “Un jefe cercano o afiliativo es el que logra relajar el ambiente e igual se preocupa por los colaboradores, teniendo interés en conocer la situación de cada uno para comprenderla. Ser el ‘jefe gracioso’ es muy pobre. Para un rato en la máquina de café está bien, pero luego se queda corto”.

El director señala que lo ideal es saber discernir para saber cuándo es momento de bromear o tener una postura de cercanía; además, igual se debe analizar qué tipo de bromas son apropiadas, ya que pueden causar conflicto al no ser vistas como tal.

Empatía y simpatía

Por su parte, Jaime Martínez Bowness, director de EGADE Business School sede Ciudad de México, señala que se tiene que trabajar para tener un liderazgo positivo, el cual debe constar de tres características: empatía, optimismo y conciencia. Y hace especial énfasis en la empatía, ya que subraya que se tiene que aprender a diferenciar entre ésta y la simpatía, ya que lo correcto es “ponerse en el lugar del otro”.

Igual señala que esta directriz del liderazgo se dio a raíz de la pandemia, ya que cambió la visión vertical, que era rígida y centralizadora, por el positivo, en el que se empodera a los colaboradores y no se basa en un título o imposición, sino que la meta es apoyar e inspirar.

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