12,000 dólares por año, el costo de un empleado conflictivo

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Experta señala que hay tres tipos de trabajadores tóxicos que es preferible despedir antes de que “contaminen el espacio laboral”.

El entorno laboral dice mucho de una empresa, al ser un marco que fundamenta valores esenciales como respeto, honestidad, tolerancia, empatía, solidaridad y responsabilidad. Su cuidado y estabilidad dependen de las prácticas, que se pueden obstaculizar cuando se cuenta con colaboradores nocivos o tóxicos, razón por la cual se debe considerar si es conveniente que mantengan relación con la empresa.

En los procesos de selección se corren riesgos porque no hay manera de saber cómo actuarán los empleados en el futuro. Tampoco hay garantía de que su desarrollo será acorde con los valores de la empresa y su desenvolvimiento y relación con el equipo de trabajo se dará óptimamente.

De acuerdo con Suzanne Benoit, fundadora de Benoit Consulting Services, en todo momento se debe brindar orientación y guía para encauzar a los trabajadores, ya que hay quienes sólo requieren de esta dirección para modificar ciertas conductas. Pero agrega que en otros no es suficiente, al grado de que los colaboradores tóxicos “contaminan el espacio laboral”.

“Quizá se trata de elementos muy buenos, pero generan que otras personas se vayan a casa llorando. Si tienes personas que interfieren con el desempeño de otros, entonces debes considerar despedirlas”, puntualiza Suzanne Benoit.

Un estudio publicado por Harvard Business Review expone que un empleado tóxico puede anular las ganancias de más de dos empleados “ejemplares”. Durante la investigación, obtuvieron que un empleado no conflictivo aporta unos 5,000 dólares de ganancia firme por año, mientras que un trabajador tóxico cuesta alrededor de 12,000 dólares por año.

Es cierto que todo despedido es diferente y delicado porque implica un impacto en los empleados, quienes pueden reaccionar de diversas y complejas maneras; por eso es conveniente actualizarse y recibir orientación en cuestiones legales. Independientemente de este proceso, la fundadora de Benoit señala que hay tres perfiles de trabajadores tóxicos que es mejor despedir, a fin de prevenir mayores afectaciones para el resto del equipo de trabajo.

    1. Protegido. Por lo general, son empleados que han generado buenas relaciones o conexiones con personas de alta jerarquía, de modo que se les denomina como personal “intocable”. Esto permite que hagan uso de sus “privilegios” y también les da el poder de que su actuar no tenga consecuencias, ante la seguridad del respaldo que tienen. En ocasiones, se trata de elementos a quienes se les han delegado ciertas responsabilidades, pero asumen que tiene mayor autoridad.
    2. Incitador. Son colaboradores que generan conflictos y logran dividir al equipo, creando enemistades. En acontecimientos similares, suelen ser los que “orquestan” el conflicto, moviendo las situaciones a su favor.
    3. Rebelde. Pese a la inducción u orientación, son trabajadores que se mantienen con la misma actitud negativa y se empeñan por hacer las cosas a su manera, a pesar de que eso implique pérdidas directas para la empresa.
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