La productividad no depende del tiempo, sino “de hacer lo que se necesita”

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Además de saber administrarse, experta señala la importancia de conocer qué tipo de cronotipo se tiene y organizarse con anticipación. 

El tiempo es uno de los elementos más preciados, al grado de que a veces se desearía tener más horas para concluir con todas las actividades o pendientes, sobre todo en el plano profesional. Sin embargo, Amantha Imber, fundadora de la empresa consultora australiana Inventium, que da asesoría en ciencias conductuales, subraya que esta situación no depende del tiempo, sino que “se trata de hacer lo que necesitas para trabajar de manera eficiente”.

Una de las recomendaciones habituales para hacer más cosas en menos tiempo es administrar el mismo mediante diversas técnicas como usar una agenda anual, delegar tareas, saber decir que no y minimizar el uso de las redes sociales en determinados momentos. Aunque estas acciones son fructíferas, no son funcionales para todas las personas.

Para Amantha Imber, lo ideal es que cada persona cree sus propios sistemas para optimizar su tiempo, partiendo de las necesidades, prioridades y naturaleza de las tareas. Por lo mismo, la experta entrevistó a numerosas personas de diversos sectores laborales para saber cómo tener días más productivos. Gracias a esto, diseñó las siguientes estrategias para ocupar este recurso eficazmente.

    1. Organización de acuerdo con el cronotipo. El reloj biológico tiene un papel vital, ya que es único porque depende de cada persona. Conocer el cronotipo ayuda a detectar los momentos con mayor energía en este ciclo, a fin de dividir las tareas, partiendo de este ritmo energético personal.                                   Para tener éxito en este paso, se deben contemplar los tres tipos de cronotipo.                       Matutino. La producción melatonina se adelanta a la medianoche y le ocurre a quienes necesitan irse pronto a la cama, de modo que las primeras horas del día son las más activas. Estas personas suelen necesitar dormir entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana.                                                         Vespertino. La producción se inicia más tarde, como a las 6 de la mañana, de modo que las personas rinden mejor en la noche, pero necesitan prolongar el descanso hasta entrada la mañana. Suelen dormir entre las 3 y 11 de la mañana.                                                                                                        Intermedio. La producción de melatonina se produce a las 3 de la mañana, así que suelen dormir entre las 12 de la noche y 8 de la mañana.
    2. Ruta previa. Anticiparse y organizarse previamente ayuda a apegarse a las metas. Para que esto funcione, lo ideal es tener un itinerario específico, en el que se dé prioridad a tareas sustanciales y dejar en segundo plano aquellas que son de menor valor.
    3. Sin saturación. Dejar espacios “libres” es necesario para atender imprevistos, ya que de lo contrario pueden modificar el itinerario diario. Además, son parte de tener pequeños descansos para que no haya bloqueos mentales ante la excesiva carga de tareas.
    4. Inclinación a rituales. Una manera de programarse a nivel mental es establecer rituales con base en el tiempo y espacio que se asocian a determinadas tareas. Esto conlleva a que el cerebro establezca este ritual laboral.
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