Administración del tiempo, herramienta para compaginar la vida personal y laboral

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Sus técnicas permitirían que los empleados no se sientan con sobrecarga laboral, ya que estudio destaca que el 70% percibe que trabaja más en casa

Uno de los recursos más importantes de las personas es el tiempo, ya que a través de él se realizan diversas actividades. Esto genera que su cuidado y optimización sean prioritarias, lo que destaca la importancia de administrar el tiempo, que se define como la habilidad o destreza de optimizar este recurso.

Ante el confinamiento por la pandemia, el ritmo de la vida cambió, detonando que las personas establecieran nuevas rutinas en los diferentes entornos en los que se desempeñan. En cuanto al trabajo, los empleados tuvieron que aprender a dividir la vida personal de la profesional, aunque ambas se desarrollan en el mismo lugar, en la mayoría de los casos.

De momento, las cifras indican que este nuevo modelo de trabajo ha funcionado, ya que un estudio de Lenovo expuso que el 63% de los trabajadores en el mundo se siente más productivo en home office que cuando lo hacía en la oficina. Sin embargo, un estudio de OCC Mundial y la Asociación de Internet MX dio a conocer que el 70% de los empleados percibe que trabaja más en desde casa.

En parte, esto se puede deber a la mala administración del tiempo, de modo que se deben tomar en cuenta las técnicas que ésta ofrece, ya que son funcionales tanto para el trabajo en oficina como en modalidad remota. Pero para que las técnicas funcionen, primero se deben establecer los objetivos e identificar áreas de oportunidad.

Objetivos:

          1. Establecer metas a corto, mediano y largo plazo.
          2. Identificar prioridades.
          3. Tener un plan b. Esto es muy útil en caso de que factores externos obstaculicen la realización de una tarea y, por lo tanto, haya retrasos.
          4. Completar tareas. 

Áreas de oportunidad:

          1. Exceso de tareas, que se da por no decir no y no delegar tareas.
          2. Errónea priorización de tareas.
          3. Dificultad para tomar decisiones importantes o su prolongación.
          4. Juntas o reuniones innecesarias.

En cuanto a las técnicas, estas varían y lo ideal es adoptar aquella que se ajuste a las necesidades personales; algunas opciones son las siguientes:

        1. Agenda anual. Ésta permite el control diario de las actividades.
        2. Listados diarios. Lo ideal es que empiecen con las acciones más importantes a las secundarias, a fin de palomear el cumplimiento.
        3. Pizarra semanal. En él se pueden determinar las actividades por día y hora; para facilitar su lectura, incluso se puede diferenciar el tipo de actividades por colores.
        4. Directorios. Estos son ideales para quienes organizan o pactan reuniones y necesitan estar en contacto con los participantes.
        5. Plan de reuniones. Actualmente, el contacto es mediante videollamadas; una manera de agilizarlas es tener una orden del día en el que se establezcan los puntos a tratar para ser puntuales.
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