Agilidad estratégica, vieja mecánica para reforzar la planificación laboral en la pandemia.

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Consultor en planificación señala la importancia de encontrar un equilibrio entre la velocidad y adaptabilidad, a fin de que las empresas tengan excelentes resultados.

Ante la migración del trabajo en oficina al teletrabajo, las empresas han puesto principal atención a la gestión del personal, con el cual se esfuerzan por fomentar relaciones en las que impere la comunicación y el respeto. A la par de esto, las compañías deben reforzar la planificación laboral, que prácticamente ahora se rige por pensar a corto plazo, de acuerdo con Marc Emmer, consultor experto en estrategia y planificación estratégica.

Emmer expone que ha habido un debate entre la estrategia y lo ágil, ya que la primera se centra en planificar y trabajar de acuerdo con un plan, mientras que la segunda se basa en la velocidad y adaptabilidad.

Debido a los cambios abruptos que la pandemia implicó, las empresas se inclinaron y dieron prioridad a la facilidad al cambio; sin embargo, el experto señala que se vive una etapa que permite compaginar ambas prácticas (o conceptos), con el objeto de hacer un contrapeso entre el rigor y la adaptabilidad.

Lo cierto es que anteriormente los expertos se inclinaban por la agilidad estratégica, que consiste en que las empresas sean ágiles para adaptarse; de hecho, un estudio de The Boston Consulting Group señala que las empresas que la desarrollan (la adaptabilidad estratégica) tienen mejores resultados.

Las bases para la adaptabilidad estratégica se centran en la agilidad, para capturar las oportunidades del mercado; flexibilidad, para adoptar nuevos sistemas ante los factores internos o externos, y resiliencia, para progresar y sobrellevar los inconvenientes que se susciten.

Otros factores que se deben trabajar son los siguientes:

    1. Recordar los principios de la empresa. Las empresas deben trabajar en función de su misión, visión y valores, a fin de mantener la estabilidad empresarial. Por otra parte, ayuda a reforzar el compromiso de la empresa, que es el que alinea a los empleados para que cumplan las metas, ya sean a corto, mediano o largo plazo.
    2. Retomar la ruta de trabajo. Como el nombre lo indica, las rutas marcan el camino a seguir, el cual depende de los intereses, metas y presupuesto, por mencionar. De esta forma, no se atenta contra la estabilidad, sino que se genera un plan de crecimiento empresarial.
    3. Educación para gestionar proyectos. Actualmente, los equipos de trabajo son multifuncionales, lo que da valor agregado a las empresas; sin embargo, ese conocimiento debe ser potencializado, y parte de ello consiste en enseñarle al personal a gestionar proyectos para que aprenden a trabajar con base en metas y, de esta manera, haya mayor control en tiempo y recursos.

Es cierto que el panorama laboral no será el mismo de antes, pero eso no significa que los fundamentos básicos queden en el rezago. Por el contrario, la misión es reforzar al sector empresarial, partiendo de que los negocios necesitan evolucionar, llevar los activos a otro nivel y estar a la vanguardia.

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