“Las personas no dejan los trabajos, sino que renuncian a los jefes”

Por: Redacción Recursos Humanos TV

Estudio indica que el 75% de los motivos de las renuncias se relacionan con los gerentes o jefes directos

Uno de los retos de recursos humanos es contratar personas laboralmente estables, ya que de esta manera se disminuye el marco de renuncias. Sin embargo, éstas son inevitables y hay que hacer énfasis en las que provienen de buenos elementos, ya que la calidad de su trabajo y compromiso no permiten entrever que están próximos a tomar esta decisión.

La lógica se inclinaría a considerar que esta decisión se debe a una mejor propuesta salarial; sin embargo, un estudio de la empresa de análisis y asesoría Gallup expone que el 75% de las renuncias se debe a motivos que implican directa o indirectamente a los gerentes o jefes directos.

El desglose del estudio indica lo siguiente: crecimiento profesional, 32%; sueldos y prestaciones, 21%; no encajar en el puesto, 20%; ambiente de trabajo, 17%; flexibilidad en el horario, 8, y seguridad en el trabajo, 2%. 

Por su parte, el Dr. Travis Bradberry, experto en inteligencia emocional y coautor del bestseller Emotional Intelligence 2.0, expone que “las personas no dejan los trabajos, sino que renuncian a los jefes”, ya que los primeros no toman en cuenta las situaciones que afectan o afligen a los colaboradores; además, suelen evadir la realidad, buscando culpables en vez de ofrecer soluciones.

Razones de renuncia

Cada empleado vivirá diferentes escenarios, de modo que cada renuncia es particular; a pesar de ellos, hay seis motivos que juegan un papel importante:

    1. Exceso de trabajo. Es común dejarles más tareas a los buenos elementos, ya que los jefes suelen cometer el error de valerse del buen desempeño, además de considerar que así demuestran mayor confianza. Sin embargo, ocurre lo contrario porque sobrecargan a las personas, las cuales pueden sentir que no tiene apoyo para sobrellevar la enorme carga.
    2. Desestima laboral. La falta de reconocimiento genera que los empleados sientan que ellos y su trabajo no son valorados, generando incomodidad y desinterés. Y con esto no se hace referencia a festejos, sino simplemente destacar la labor y permitirles saber por qué son importantes.
    3. Apatía laboral. Más allá de ser buenos empleados, se trata con personas, detalle que algunos jefes olvidan; por lo mismo, no hay apoyo para que puedan afrontar situaciones adversas.
    4. Incumplimiento de promesas. Ya se trata de la oportunidad de crecimiento, aumento de sueldo o aprobación de determinados días de vacaciones, estos aspectos terminan por agotar a los empleados, quienes, además, dejan de confiar en sus jefes.
    5. Contrataciones o ascensos incorrectos. Para que exista un equilibrio y buen flujo de trabajo, todo equipo de trabajo requiere recurso humano de alto nivel; cuando esto no ocurre, las actividades se entorpecen y las aspiraciones de crecimiento laboral se vuelven casi nulas, al saber del bajo criterio de los jefes.
    6. Falta de apoyo para cumplir metas. Los buenos elementos siempre buscan dar lo mejor de sí mismos, con el objeto de tener la oportunidad de seguir crecimiento; sin embargo, cuando son limitados o no los consideran para ciertos proyectos, sus ánimos decaen y empiezan a analizar si están en el lugar correcto o si deben buscar una opción
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